"FUEGO DESDE LO DESCONOCIDO: LA COMBUSTIÓN ESPONTANÉA HUMANA EN EL CONTEXTO DE LOS FENÓMENOS OVNI Y ENTIDADES SOBRENATURALES"

 



Desde tiempos inmemoriales, en el origen de civilizaciones se ha descrito el misterioso y desconcertante tema de la combustión humana, incluso en textos bíblicos es mencionado que se tiene registro de casos de SHC (autocombustión humana), pero no todos fueron cuidadosamente analizados, contabilizados y que no se desacredite su existencia “ paranormal”, en este articulo dedicaremos un breve análisis del mismo y su relación con entidades alienígenas, con objetos voladores no identificados y luces en el cielo, incluso describir casos con este tipo de pruebas y lo que dicen algunos investigadores y científicos sobre el tema.

El término combustión espontánea humana (SHC por sus siglas en inglés: Spontaneous Human Combustion​) se utiliza para describir el concepto de la combustión de un cuerpo humano vivo (o recientemente fallecido) sin una fuente externa aparente de ignición, y en el cual dicho cuerpo queda reducido a cenizas casi en su totalidad. También se utiliza la abreviatura CHE y los términos Ignición espontánea humana, combustibilidad humana extraordinaria,​ combustibilidad humana preternatural​ y menos frecuentemente autocombustión humana.

Aunque existen multitud de hipótesis sobre la combustión espontánea, el consenso científico actual es que los casos de SHC involucran fuentes externas de ignición que han sido pasadas por alto​ en conjunto con el efecto mecha, en el que la ropa o algún tipo de tela que cubre un cuerpo empieza a arder lentamente por efecto de una chispa o llama tenue, incluso por causa de la estática sobre telas sintéticas, de poliéster o de seda que son las que mayormente pueden absorber mayor energía de fricción estática producidas por una fuerza geomagnética externa, a esto se lo engloba en llamar efecto mecha. Mientras la tela arde, la grasa corporal se derrite y es absorbida por la misma ropa o tela ya carbonizada, lo que actúa como la mecha de una vela, produciendo así una llama suave y estable. Este tipo de llama puede arder por horas y carbonizar las partes del cuerpo en contacto con la tela sin llegar a afectar el resto del cuerpo, pero cabe aclarar que esto no se pudo probar en casi una mayoría de casos inexplicables en la recopilación de todos los acreditados de ser nombrados como de autocombustión humana y que tuvieran relación con el efecto mecha como sostiene la ciencia.

El anatomista danés Thomas Bartholin se le atribuye la redacción del primer relato escrito de combustión humana espontanea. En 1663, describió como una mujer en Paris “descendió entre cenizas y humo mientras dormía. El colchón de paja en el que dormía no había sido estropeado por el fuego.

En 1673, un francés llamado Jonás Dupont publico una colección de casos de combustión espontanea en su obra “De Incendiis Corporis Humani Spontaneis”.



Cabe aclarar según especialistas en el tema que para que un objeto se queme debe de cumplir tres requisitos ineludibles:

En primer lugar, el cuerpo debe de calentarse hasta una temperatura de ignición, el punto que se incendiara sin exponerse a una llama o chispa externa. Si el calor que se acumula dentro del objeto no puede escapar, y si esta expuesto a un flujo constante de oxigeno que no es lo suficientemente rápido como para enfriarlo, se preparará el escenario para una ignición espontanea. Y se sabe que esto le puede pasar a ciertos objetos inanimados.

El uso del término "combustión humana espontánea" se refiere a la muerte por fuego que se origina sin una fuente externa aparente de ignición; la creencia consiste en que el fuego comienza dentro del cuerpo de la víctima. Esta idea y el término "combustión humana espontánea" fueron propuestos por primera vez en 1746 por Paul Rolli, miembro de la Royal Society, en un artículo publicado en Philosophical Transactions sobre la misteriosa muerte de la condesa Cornelia Zangheri Bandi. El 21 de marzo de 1731, la condesa se encontraba «embotada y con pesadez» durante la cena. La criada la acompañó a su habitación y, al día siguiente, al no levantarse a la hora habitual, fue a despertarla y encontró los restos de la condesa.

Según el relato, la habitación se encontraba llena de hollín. El cuerpo de la condesa había sido reducido a un montón de cenizas que se encontraba a poco más de un metro de la cama, aunque sus piernas y parte de su cabeza se encontraban relativamente intactas. La cama y el resto del mobiliario no habían sido afectados por el fuego, pero estaban cubiertas por una capa grasienta y maloliente. En el suelo se encontró una lámpara de aceite cubierta de cenizas, pero sin aceite. La forma en la que se encontraron las sábanas parecía indicar que la condesa se había levantado en algún momento de la noche.

Escribiendo en The British Medical Journal en 1938, el forense Gavin Thurston describe el fenómeno diciendo que este "aparentemente atrajo la atención no solo de la profesión médica sino también del laicado hace cien años" (refiriéndose a un relato ficticio publicado en 1834 en el círculo de Frederick Marryat).

¡En su libro de 1995 “Ablaze!", Larry E. Arnold, director de ParaScience International, escribió que en ese momento existían alrededor de 200 informes de combustión humana espontánea en todo el mundo durante un período de alrededor de 300 años.

El tema recibió cobertura en el British Medical Journal en 1938. Un artículo de L. A. Parry citó un libro publicado en 1823 con título "Medical Jurisprudence" (Jurisprudencia médica), que afirmaba que los puntos en común entre los casos registrados de combustión humana espontánea incluían las siguientes características:



 

Los casos registrados tienen estas cosas en común:

 

El cuerpo no se ha quemado espontáneamente, sino que alguna sustancia encendida ha entrado en contacto con él.

Las manos y los pies suelen caerse.

El fuego ha causado muy pocos daños a las cosas combustibles en contacto con el cuerpo, ni con objetos externos.

La ignición ha dejado tatuadas marcas de la forma del cuerpo en el lugar de la ignición. Pues la ciencia no pudo explicar las manchas de grasa que quedan incluso impregnadas en paredes y techos tras la combustión espontánea humana.

La combustión del cuerpo ha dejado un residuo de cenizas grasientas y fétidas, de olor muy desagradable y penetrante. En algunos casos también se reporto olor a rosas o a flores fuerte después de encontrar el cuerpo consumido y sin vida.

En la mayoría de los casos atribuidos a la SHC, las víctimas han sido encontradas totalmente reducidas a cenizas en su vivienda, aunque la habitación y los objetos a su alrededor presentan poco o ningún daño causado por fuego. En ocasiones, el fuego ha consumido completamente la mayor parte del cuerpo a excepción de algunas partes, quedando entre los restos fragmentos de hueso e incluso pies o brazos incluso hasta la ropa ha quedado casi intacta con signo de partes quemadas, como si esa fuente de calor afectará internamente a la combustión del cuerpo y no a la ropa.

El estado de los restos de estas personas es muy diferente de aquel en que comúnmente se encuentran los restos de personas víctimas de incendios domésticos, cuyos cuerpos no se reducen a cenizas, sino que permanecen completos, si bien carbonizados, y presentando incluso tejidos intactos.

Se tomo en cuenta también el origen químico orgánico con una rápida subida de temperatura y de estallar en llamas por causa por ejemplo del gas metano acumulado en los intestinos de la persona, sabemos que el gas metano es un gas inflamable producido por bacterias intestinales y este es encendido por enzimas (proteínas del cuerpo que actúan como catalizadores para inducir o acelerar reacciones químicas orgánicas), pero este factor no tiene sustento porque si vamos a mamíferos de gran porte como puede ser un elefante, una ballena, o una vaca que producen más metano que un ser humano, jamás se reportó un caso de combustión animal por esta causa, pero si en Rusia hubo una caso en la inhóspita Siberia sin difusión alguna, un caso “paranormal” que mereció ser investigado pero al parecer todo quedo en el absoluto silencio obligado por el secretismo de la KGB de aquel entonces, de haberse encontrado un perro calcinado  en medio de un bosque y con la mitad de su cuerpo como si hubiera sufrido algún tipo de combustión similar a la de los casos de humanos y la otra mitad de su cuerpo cubierto con un material que era muy parecido al aluminio, como si algo desde el aire en lo alto lo hubiera cubierto con este metal en forma líquida y a elevadas temperaturas que al contacto con el cuerpo se solidifico, por supuesto este relato forma parte de los tantos archivos clasificados secretos de la KGB de los años 50.



También dentro de la química orgánica no se descarto el proceso de cetosis que se produce cuando el cuerpo no tiene carbohidratos para quemar o mejor dicho glucosa, esto quedo desmentido que libera acetona que es altamente inflamable incluso en pequeñas fuentes, porque hoy día sabemos perfectamente como funciona la cetosis orgánica y los beneficios que trae para la salud tal como la reducción de inflamación y la mejor sensibilidad a la insulina entre otros, y esto último a la hora de hablar de autocombustión humana cuenta.

La existencia de este fenómeno desde que se conoce se contabiliza alrededor de unos 700 casos desde el siglo XVIII hasta la fecha. Sin embargo, en la mayoría de los casos apenas hubo una intervención con una investigación seria y detallada sobre las circunstancias que lo rodearon, y muchos de ellos se basan en testimonios de segunda o tercera mano y se carece de datos tan básicos como el nombre de la víctima o la fecha del incidente, o se escribe el reporte y queda archivado bajo otras causas que no son con las que se han encontrado los cuerpos.

Debemos enfatizar que nadie ha probado o refutado de manera concluyente el porque de la autocombustión humana. La mayoría de los científicos dicen que hay explicaciones mas probables para lo que sucedió a quienes murieron en estas condiciones en los casos de SHC. La ciencia se lava las manos dando por sentado que en su mayoría los casos de SHC son porque se produjo el efecto mecha a causa de influencia del alcohol o por ser fumadores las victimas o que eran personas ancianas o obesas con dificultad de movilidad y que no pudieron escapar del fuego. La comunidad científica ve con escepticismo la validez de la combustión humana espontanea. Pero sin embargo se a demostrado que algunos objetos pueden estallar en llamas sin una fuente de calor externa. Un ejemplo es el de una pila de trapos aceitados juntos en un recipiente abierto, como un balde, A medida que el oxigeno del aire llega a los trapos, puede elevar lentamente la temperatura interna lo suficiente como para encender el aceite inflamable. También se sabe que montones húmedos de heno o de paja se queman espontáneamente, cuando se descomponen, los microbios y bacterias que viven en su interior pueden generar suficiente calor como para encender una chispa.


 

Investigación científica

 

Se han realizado diversas investigaciones relacionadas al tema tanto para evaluar la plausibilidad de fenómenos como para encontrar posibles explicaciones del mismo.

Un estudio de 2002 realizado por Angi M. Christensen de la Universidad de Tennessee incineró muestras sanas y osteoporóticas de huesos humanos y comparó los cambios de color y la fragmentación resultantes. El estudio encontró que las muestras de hueso osteoporótico "mostraban constantemente más decoloración y un mayor grado de fragmentación que las sanas". El mismo estudio encontró que cuando se quema tejido humano, la llama resultante produce pequeñas cantidades de calor, lo que hace poco probable que el fuego se propague a partir del tejido quemado hacia otros materiales cercanos.​

 

Investigaciones de Nickell y Fischer

 

En 1984, el investigador científico Joe Nickell y el analista forense John F. Fischer llevaron a cabo un extenso proyecto de investigación de dos años, que involucró la revisión de treinta casos históricos de presunta SHC. Su extenso informe de dos partes se publicó en la revista de la Asociación Internacional de Investigadores de Incendios Provocados, así como formando parte de un libro sobre temáticas sobrenaturales.​

Nickell ha escrito con frecuencia sobre el tema, ha hecho apariciones en documentales de televisión, realizado investigaciones adicionales y dado conferencias en la Academia de Ciencias del Fuego del Estado de Nueva York en Montour Falls, Nueva York, como instructor invitado.

Las investigaciones de Nickell y Fischer, analizaron casos de los siglos XVIII, XIX y XX, y mostraron que los cuerpos quemados estaban cerca de fuentes plausibles de ignición: velas, lámparas, chimeneas, etc. Tales fuentes a menudo se omitieron de los relatos publicados de estos incidentes, presumiblemente para profundizar el aura de misterio que rodeaba una muerte aparentemente "espontánea". Las investigaciones también encontraron que había una correlación entre las supuestas muertes de SHC y la intoxicación de la víctima (u otras formas de incapacitación) que posiblemente podrían haber causado que fueran descuidados e incapaces de responder adecuadamente a un accidente. Donde la destrucción del cuerpo no fue particularmente extensa, una fuente primaria de combustible podría haber sido plausiblemente la ropa de la víctima o una cubierta como una manta o un edredón.

Sin embargo, en los casos en los que la destrucción es extensa, existen fuentes de combustible adicionales involucradas, como relleno de sillas, revestimientos para pisos, el propio piso y otras similares. Los investigadores describieron cómo dichos materiales ayudaron a retener la grasa derretida, lo que provocó que una mayor parte del cuerpo se quemara y destruyera, produciendo aún más grasa licuada, en un proceso cíclico conocido como "efecto mecha" o "efecto vela".

Según la investigación de Nickell y Fischer, los objetos cercanos a menudo permanecían intactos porque el fuego tiende a arder hacia arriba, pero arde lateralmente con cierta dificultad. Los incendios en cuestión son relativamente pequeños, logrando una destrucción considerable por el efecto de la mecha, y los objetos relativamente cercanos pueden no estar lo suficientemente cerca como para incendiarse (al igual que uno puede acercarse a una fogata modesta sin quemarse). Al igual que con otros misterios, Nickell y Fischer advierten contra "una explicación única y simplista para todas las muertes por quemaduras inusuales", y en su lugar instan a investigar cada caso "sobre una base individual".

 

Experimentos de J.D. De Haan.

 

Si bien el efecto mecha logra explicar el origen de la fuente de combustión, el hecho de que los huesos se reduzcan a cenizas presentaba un misterio. Incluso en los modernos crematorios, que trabajan con temperaturas de 870-980 °C, los huesos no se consumen completamente y tienen que ser molidos. Los experimentos de J.D. De Haan, del Instituto Criminalista de California, lograron demostrar que, aunque esta temperatura es mucho menor que la utilizada en hornos crematorios, en estos la temperatura está optimizada para incinerar un cuerpo en poco tiempo, y temperaturas menores pueden conseguir el mismo efecto si actúan durante bastante tiempo.​

J. D. De Haan, experto forense en incendios y autoridad sobre el efecto mecha, ha estudiado, explicado y reproducido el efecto con éxito y divulgado sus experimentos en documentales para la BBC y National Geographic Channel.

En el experimento de, De Haan, un cerdo fue envuelto en una manta y situado en una habitación simulada. Se vertió una pequeña cantidad de gasolina sobre la manta para iniciar el fuego. Tras prender la gasolina, los investigadores dejaron arder la manta por sí misma. La temperatura del fuego fue medida regularmente y era de solo unos 800 °C. A medida que el fuego quemaba la piel del cerdo, su grasa subcutánea se derretía, fluyendo hasta la manta. La médula ósea, que contiene gran cantidad de grasa, también contribuyó al fuego. El mobiliario de alrededor no sufrió daños, aunque se fundió la carcasa de plástico de un televisor situado sobre un aparador. El fuego hubo de ser apagado manualmente después de siete horas, cuando la mayor parte del cuerpo del cerdo había sido reducida a cenizas.

Con este experimento, los investigadores de la BBC explicaron las siguientes características de la combustión espontánea:​

El fuego está altamente localizado: las llamas tenían menos de 50 cm de alto, por lo que el fuego normalmente no se propaga a los muebles cercanos.

El cuerpo resulta severamente quemado: el fuego, relativamente no muy caliente, puede arder durante un largo periodo de tiempo, como ocurrió, al ser alimentado por la propia grasa corporal de la víctima, lo que explica por qué el cuerpo puede arder durante tanto tiempo.

Los electrodomésticos situados sobre aparadores o similares no se incendian: el fuego calentó continuamente el aire y produjo una corriente de convección, pero los objetos circundantes no se quemaron, fueron solamente afectados como en los escenarios conocidos: derretimientos de plásticos, etc.

 


Explicaciones sugeridas

 

"El consenso científico establece que los incidentes que aparentan ser combustión espontánea humana en realidad tuvieron una fuente externa de ignición. Además, la combustión humana espontánea sin una fuente de ignición externa es extremadamente improbable. No obstante, varias hipótesis pseudocientíficas han sido propuestas para explicar cómo podría ocurrir la combustión humana espontánea sin una fuente de llama externa."

La explicación más probable de la mayoría de los casos es el efecto mecha, en el que la ropa o algún tipo de tela que cubre un cuerpo empieza a arder lentamente por efecto de una chispa o llama tenue. Mientras la tela arde, la grasa corporal se derrite y es absorbida por la misma ropa o tela ya carbonizada, lo que actúa como la mecha de una vela, produciendo así una llama suave y estable. Este tipo de llama puede arder por horas y carbonizar las partes del cuerpo en contacto con la tela sin llegar a afectar el resto del cuerpo.​ Sin embargo esto no ha sido probado en todos los casos ni es un particular de recurrencia en los casos.

 

Benjamin Radford, escritor científico y editor adjunto de la revista científica Skeptical Inquirer, pone en duda la plausibilidad de la combustión humana espontánea: "Si la SHC es un fenómeno real (y no el resultado de una persona anciana o enferma estando demasiado cerca de una fuente de ignición), ¿por qué no ocurre con más frecuencia? Hay 5 mil millones de personas en el mundo [ ⁠hoy en 1987 ⁠] y, sin embargo, no vemos informes de personas que se incendian mientras caminan por la calle, asisten a partidos de fútbol o toman un café en un Starbucks local".​


 

Explicaciones paranormales.

 

Larry E. Arnold en su libro "Ablaze!" de 1995 propuso una nueva partícula subatómica, a la que llamó "pirotrón".​ Arnold también afirma que la inflamabilidad de un cuerpo humano podría aumentar por ciertas circunstancias, como el aumento de alcohol en la sangre.​ Propuso además que el estrés extremo podría ser el desencadenante que inicia muchas combustiones.​ Y que, según él, posible que este proceso no utilice oxígeno externo para propagarse por todo el cuerpo, ya que puede no ser una reacción de "oxidación-reducción"; sin embargo, no propone ningún mecanismo de reacción alternativo. El investigador Joe Nickell ha criticado las hipótesis de Arnold por basarse en pruebas selectivas y argumentos de ignorancia.​ En 1996, en un artículo de Fortean Times, Ian Simmons dijo al respecto: "No hay, sin embargo, ninguna evidencia para tal partícula e inventarla simplemente para explicar la combustión espontánea no es buen candidato para explicar el fenómeno".

En su libro "Fire from Heaven" de 1976, el escritor británico Michael Harrison sugiere que la SHC está relacionada con la actividad poltergeist porque, argumenta, "la fuerza que activa el 'poltergeist' se origina y es suministrada por un ser humano". Dentro del resumen final, Harrison escribe: "la SHC, fatal o no fatal, pertenece a la amplia gama de fenómenos poltergeist".​

John Abrahamson sugirió que la existencia de rayos globulares podría explicar la combustión humana espontánea. "Esto es solo circunstancial, pero la carbonización de las extremidades humanas que se observa en varios casos de relámpagos es muy sugerente de que este mecanismo también puede haber ocurrido donde las personas han sufrido quemaduras en las extremidades", dice Abrahamson.

John E. Heymer escribió en 1996 un libro titulado The Entrancing Flame (en inglés «La llama fascinante») en el cual, tras examinar varios casos, afirma haber llegado a la conclusión de que "las víctimas de combustión espontánea son personas solitarias que caen en trance inmediatamente antes de la incineración". Heymer sugiere que, en estas personas con desequilibrios emocionales, un proceso psicosomático puede disparar una reacción en cadena liberando hidrógeno y oxígeno dentro del cuerpo, detonando una reacción en cadena de explosiones mitocondriales. Las teorías de Heymer han encontrado muy poco apoyo y considerables críticas, por ejemplo, Ian Simmons, crítica él y los argumentos de Heymer de la siguiente manera: «Parece estar bajo la ilusión de que el hidrógeno y el oxígeno existen como gases en la mitocondria celular y por lo tanto vulnerables a la ignición, que, de hecho, no es el caso».

 


Relación con entidades demoniacas y ataques que son el desenlace de SHC

 

Muchos asumen que sólo fuerzas supernaturales o exóticas pueden explicar la razón para que, por ejemplo, se encuentre a menudo una pierna sin quemaduras, mientras que el resto del cuerpo está completamente quemado.

El psiquiatra Richard Gallagher podría ser perfectamente la versión real del padre Damien Karrax, interpretado a la perfección por el actor Jason Miller. Como él, Gallagher ha atendido más de 100 casos de posesiones demoníacas en los últimos 25 años. Estas bodas de plata luchando contra el demonio en el corazón del mundo occidental.

A lo largo de su dilatada carrera como psiquiatra y hombre de ciencias, ha tratado a casi 25.000 pacientes cuyos síntomas no tenían nada que ver con Satanás y sí con el cerebro o las enfermedades mentales. Sin embargo, muchos de los casos de sospechosa posesión demoníaca han sido transferidos a él por sacerdotes y hombres de fe. Como el padre Karrax, Gallagher es una persona que pulula en ambos terrenos: el de la psiquiatría y el de la fe.

Gallagher establece dos tipos de casos relacionados con el asunto. Están las "posesiones", en las que "un espíritu maligno controla a una persona", y las "opresiones", en la que "dicho espíritu maligno ataca y sabotea a su presa, e incluso Gallagher ha llegado a tocar el tema de la relación de ataques demoniacos con el de la SHC (combustión humana espontanea), pero nunca tomará su personalidad". Pero lo que todo el mundo seguramente se esté preguntando: ¿Cómo se llega hasta ahí? ¿Cuál es la causa? "No es aleatorio, en absoluto: siempre hay una causa discernible. La más común es que hayas recurrido al mal o al ocultismo. Y, de forma paradójica, cuando intentas alejarte de ello, el mundo demoníaco ya tiene una influencia directa sobre ti. Incluso puedes haber hecho un pacto con Satanás y al intentar salir, eres castigado. Esta es la razón más común por la que las personas son atacadas por algo así", sentencia, asi asegura este reconocido psiquiatra educado en la Ivy League, y producto de la universidad de medicina de Yale.

 

Ejemplos notables

Uno de los primeros casos documentados fue el de Nicole Millet en 1725. La mujer tenía problemas de alcoholismo y en esta ocasión su marido fue acusado de su asesinato.

 

Cornelia Bandi de Cesena: que, en 1731, a la edad de sesenta y dos años, fue encontrada en su habitación casi completamente reducida a cenizas. De ella sólo quedaban tres dedos, la parte frontal del cráneo y las piernas. Ninguno de los muebles de la habitación estaba quemado, pero gran parte de ellos estaban cubiertos por una capa grasienta y maloliente. La disposición de las sábanas sugiere que la condesa se despertó en algún momento de la noche y no volvió a dormirse. Esta extraña historia se menciona en el prefacio del libro Casa desolada, del escritor británico Charles Dickens.

 

El 2 de julio de 1951, Mary Reeser: una mujer de 67 años, fue encontrada incinerada hasta la muerte en su casa después de que su casera se diera cuenta de que el pomo de la puerta de la casa estaba inusualmente caliente. La dueña notificó a la policía y al entrar a la casa encontraron los restos de Reeser completamente quemados hasta convertirse en cenizas, con solo una pierna restante. La silla en la que estaba sentada también fue destruida. Reeser tomaba pastillas para dormir y también fumaba. A pesar de su proliferación en la cultura popular, la investigación contemporánea del FBI descartó la posibilidad de que fuera un caso de SHC. Una teoría común era que estaba fumando un cigarrillo después de tomar pastillas para dormir y luego se quedó dormida mientras sostenía el cigarrillo encendido, lo que podría haber encendido su vestido, lo que finalmente la llevó a la muerte. Su nuera dijo: "El cigarrillo se le cayó en el regazo. Su grasa era el combustible que la mantenía ardiendo. El piso era de cemento y la silla estaba sola. No había nada a su alrededor para quemar".

 

Helen Conway, una mujer de 51 años: fue encontrada incinerada en su sillón, el 8 de noviembre de 1964, en Upper Darby, Pensilvania, a excepción de sus dos piernas intactas (tras una investigación, la foto fue tomada una vez que el torso había sido retirado por el personal de la ambulancia, y se cree que la combustión se produjo al quedarse dormida con el cigarrillo encendido, por lo que este caso no puede ser válido de ser C. H. E.).​

 

Robert Francis Bailey: un vagabundo de 64 años, fue encontrado en un edificio abandonado de Lambeth, Londres, el 13 de septiembre de 1967. El oficial de bomberos Jack Stacey describiendo la escena, dice: "Él tenía una raja de cuatro o cinco pulgadas en el estómago donde se había abierto y las llamas salían de la raja del estómago, como un soplete".

 

Margaret Hogan: una viuda de 89 años que vivía sola en una casa en Prussia Street, Dublín, Irlanda, fue encontrada quemada casi hasta el punto de destrucción total el 28 de marzo de 1970. Las flores de plástico en una mesa en el centro de la habitación se habían reducido a líquido y un televisor con una pantalla derretida estaba a 12 pies del sillón en el que se encontraron los restos de ceniza; fuera de esos ejemplos, los alrededores estaban casi intactos. Sus dos pies y ambas piernas por debajo de las rodillas no sufrieron daños. Un pequeño fuego de carbón ardía en la chimenea cuando un vecino salió de la casa el día anterior; sin embargo, no se pudo encontrar conexión entre este fuego y el que causó la muerte de la Sra. Hogan. Una investigación, realizada el 3 de abril de 1970, registró la muerte por quemaduras, con la causa del fuego catalogada como "desconocida".

 

1977 Ginette Kazmierczak: madre soltera del pueblo lorenés de Uruffe, fue encontrada calcinada en su dormitorio. Sólo tenía intactos los brazos y las piernas.​

 

El 24 de noviembre de 1979: durante: el fin de semana de Acción de Gracias, Beatrice Oczki, una mujer de 51 años, fue encontrada calcinada en su casa en el pueblo de Bolingbroke, Illinois, Estados Unidos.

 

Henry Thomas, un hombre de 73 años: fue encontrado quemado vivo en la sala de estar de su casa de Rassau en Ebbw Vale, Gales del Sur, en 1980. Todo su cuerpo estaba incinerado, dejando solo su cráneo y una parte de cada pierna debajo de la rodilla. Los pies y las piernas todavía estaban vestidos con calcetines y pantalones. La mitad de la silla en la que había estado sentado también quedó destruida. Los agentes forenses de la policía llegaron a la conclusión de que la incineración de Thomas se debió al efecto mecha.​

 

El 8 de enero de 1985, Jacqueline Fitzsimon: adolescente británica, de 17 años se encontraba a las afueras del Halton Tecnical College, donde estudiaba cocina. De improviso manifestó sentirse mal y dijo tener una sensación “de fuego en la espalda”. Poco minutos después más de ocho personas la vieron comenzar a arder, sin ninguna explicación. Sus compañeros lograron apagar las llamas, que incluso habían invadido su cabello. Jacqueline fue llevada de emergencia al hospital con el 18% de su cuerpo lleno de graves quemaduras. Luego de 15 días de terapia intensiva, Jacqueline falleció producto de las heridas de quemadura.

 

Bombero George I. Mott: El 26 de marzo de 1986, George Irving Mott un bombero jubilado de 58 años, murió quemado en su casa en las afueras de Crown Point, Nueva York. Su cuerpo fue consumido junto con el colchón en el que estaba acostado, un cráneo increíblemente reducido y un trozo de caja torácica. Los investigadores de incendios sugirieron que la muerte fue causada por un arco eléctrico que salió disparado de un tomacorriente y prendió fuego a Mott, o por una fuga de gas. Algunos creen que su alcoholismo y su tabaquismo excesivo podrían haber contribuido a ello; no llevaba su máscara de oxígeno y se encontraron cerillas apagadas cerca de la máquina de oxígeno.70​

 

Barry Soudain, de 44 años: fue encontrado calcinado el 28 de diciembre de 1987 en la cocina de su casa de Folkestone, Inglaterra. No había señales de combustible en la escena y la cocina en la que yacía permaneció indemne.

 

En diciembre de 2010: la muerte de Michael Faherty, un hombre de 76 años en el condado de Galway, Irlanda, fue registrada como "combustión espontánea" por el forense. El médico, Ciaran McLoughlin, hizo esta declaración en la investigación de la muerte: "Este incendio fue investigado a fondo y he llegado a la conclusión de que esto encaja en la categoría de combustión humana espontánea, para la cual no hay una explicación adecuada".​

 

2020: el cadáver de una mujer de 55 años aparece parcialmente calcinado en su domicilio de Villiers-sur-Marne, en el Val-de-Marne, y la investigación concluye que se trata de un accidente doméstico.

 

El caso de Jean Lucille Saffin en 1982: una mujer con discapacidad mental estaba sentada con su anciano padre en su casa de Edmonton, en el norte de Londres. Para horror de sus padres, la parte superior del cuerpo de Jeannie de repente quedo envuelta en llamas. La estufa estaba apagada y no se pudieron encontrar ni humo ni daños por incendio en ningún lugar de la habitación. Incluso la silla de madera que estaba sentada la mujer se salvo completa sin sufrir un solo indicio de fuego. Saffin y su yerno Donald Carroll, lograron apagar el incendio, pero después de una breve estancia en el hospital, Jeannie murió a causa de las quemaduras de tercer grado. ¿se quemó sin previo aviso?

Los creyentes creen que sí, pero algunos analistas forenses se preguntaron si una braza insignificante de la pipa de su padre encendió la ropa de Jeannie pero lo misterioso de esto que su ropa estaba intacta como si el fuego jamás la hubiera tocado.

 

2013: se sospechó de un caso de combustión humana espontánea en Oklahoma. El caso de Danny Vanzandt, de 65 años de edad, en Oklahoma, Condado de Sequoyah el 16 de 2013 se encontraron los restos carbonizados casi por completo de un hombre en la cocina que ardio por más de 11 horas, pero que no había ningún otro daño hecho a la casa. El Sheriff Lockhart pasó cerca de 20 años como investigador de incendios provocados en el Fort Smith, Arkansas Police Department, antes de retirarse a postularse para Sheriff en el Condado de Sequoyah. Lockhart dijo que nunca había visto nada igual. Dijo que no parecía que se haya utilizado ningún acelerador y sólo el piso de abajo del cuerpo Vanzandt fue dañado.

Lockhart dijo que sus restos han sido enviados a la oficina del Médico Forense en Tulsa para su análisis.

Lockhart dijo que Vanzandt era un alcohólico y fumador. Pero KFSM informa que Lockhart dijo que el cuerpo de Vanzandt fue quemado en una forma que era incompatible con un fuego iniciado por accidente, como dejar caer un cigarrillo encendido.

 

El 12 de noviembre de 1.974 Jack Angel: estaba atravesando Savannah en Georgia, Jack era un hombre que poseía una buena salud, vendía ropa y utilizaba una caravana en ocasiones, para desplazarse.

Esa noche, había aparcado la caravana, en el aparcamiento de un hotel, donde debería haber dormido, pero a causa de una equivocación, su habitación no estaba libre, por lo que Jack decidió dormir en la caravana, y despertarse al día siguiente, para encontrarse con un cliente, después de haberse puesto el pijama, Jack se tumbó en el sofá cama y se durmió.

Cuando se despertó era la media noche y habían pasado cuatro días, intentó sentarse y notó unas extrañas quemaduras en su cuerpo, que en principio no le dolían.

La mano derecha estaba quemada en ambos lados, desde la muñeca a la punta de los dedos, estaba completamente negra, como si se hubiese cogido a un cable eléctrico incandescente. Tenía también un agujero en el tórax, que parecía como si hubiese explotado, las piernas estaban quemadas hasta los tobillos, por no hablar de la espalda, el pijama y la ropa de cama, no tenían ninguna señal de quemadura.

Jack se vistió como pudo, no sentía dolor, pero se encontraba en estado de shock, entró en el hotel y poco después se desvaneció.

La caravana se inspecciono de arriba abajo. No había señales de incendio ni de quemaduras, se examinó incluso la instalación eléctrica, el vehículo se desmanteló hasta las ruedas, sin encontrar nada extraño.

Ninguna de las heridas de Jack parecía haber sido provocadas por la caravana, por la instalación eléctrica ni por ninguna otra causa externa.

La combustión, para el asombro de los médicos, continuaba expandiéndose hasta el antebrazo, en otras palabras, Jack se estaba quemando desde el interior.

Finalmente tuvieron que amputarle el antebrazo, aunque Jack consiguió sobrevivir, a una combustión espontánea humana.

 

Según la investigadora Sue Benford: “El cuerpo humano contiene sustancias radiactivas, el potasio de nuestras células emite cerca de 41 millón de rayos gamma cada día, en condiciones normales el organismo mantiene un equilibro, pero si sobre viene una enfermedad o un periodo de estrés podríamos estar en peligro.

Si solo un rayo gamma, golpease un átomo de deuterio o de agua pesada, el resultado es una verdadera “detonación nuclear”. El deuterio, se encuentra en la mayor parte en la grasa y en poca cantidad en los otros tejidos, la inflamabilidad de la grasa, es debido, al alto contenido de hidrógeno que puede generar temperaturas críticas. Bastaría una pequeña explosión intercelular, para provocar una reacción en cadena, en grado de incendiar el cuerpo, en los casos más grave de auto combustión, el tronco desaparece totalmente, esto es debido a que la grasa del hígado, contiene una cantidad porcentual de deuterio doble o triple, respecto a las otras partes del cuerpo”.

“Si al inicio de la combustión espontánea, existe una reacción nuclear en el interior del organismo, deberíamos encontrar restos de radiaciones neutrónicas en el entorno. Los neutrones, alteran todo aquello que contiene hidrógeno en gran cantidad, como agua, plástico, cera y grasa. Atraviesa materiales como el papel ha sucedido, a los vestidos de las víctimas de Hiroshima y Nagasaki, la única explicación podría ser una explosión nuclear”.

Antes la mayoría de casos de combustión humana espontanea que no existe una explicación que aclaré el tema pues estamos ante una incógnita absoluta, pues muchos investigadores han torcido sus conclusiones para un lado en el cual no entra ni la ciencia ni la medicina sino en adentrarse en un terreno absolutamente paranormal. En esto ultimo se han relacionado algunos casos con la asociación de aducciones o encuentros con ovnis o entidades alienígenas, además de la recopilación de pruebas por parte de testigos que han dicho haber tenido algún tipo de contacto con seres extraterrestres y que luego habían sufrido quemaduras por exposición a algún tipo de radiación o fuente de energía perjudicial para el humano.

 


OVNIS y aliens investigadas por ufólogos:

 

Dr. J. Allen Hynek: En su libro "The UFO Experience", Hynek menciona casos de CHS relacionados con ovnis. Sugiere que la CHS podría ser causada por una forma de energía desconocida emitida por los ovnis cuando los testigos tienen encuentros del cuarto tipo.

Dr. Jacques Vallée: En su libro "Dimensions: A Casebook of Alien Contact", Vallée presenta casos de CHS relacionados con ovnis. Propone que la CHS podría ser resultado de una interacción entre humanos y entidades extraterrestres. Jacques Vallée: propone que existen tres niveles diferentes. Hay un nivel físico, existe un nivel fisiológico, que es lo que les sucede a las personas cuando se acerca a una de esas cosas en una situación cercana. Y luego hay un nivel de creencia, el nivel mitológico o sociológico. En el nivel físico, lo que sabemos hoy es que los OVNIs son mucha energía en un espacio pequeño. En su libro llamado Confrontations en los que ha pasado por las observaciones básicas de la luz y la energía de los OVNIs. Lo que sabemos es que estos objetos presentan probablemente la energía de una pequeña planta nuclear en un pequeño volumen. Y se manifiesta en la luz, en microondas y en microondas pulsadas. Ahora, no sabemos mucho sobre qué microondas de pulso lo hacen al cerebro humano. Así que pasé mucho tiempo mirando los efectos médicos. Por ejemplo, en 1988, pasé dos semanas en Brasil, en el interior de Brasil, desde Fortaleza, hasta el Amazonas, hablando con las personas que habían visto los haz de luz, y habían sido heridos por haces de los OVNIs, con quemaduras que incluso duraban en el tiempo. Y no hay duda de que haya mucha energía concentrada, en una forma que no entendemos.

 

John Keel: En "The Mothman Prophecies", Keel describe casos de CHS en relación con ovnis y entidades misteriosas. Explica que la CHS podría ser un fenómeno paranormal relacionado con la actividad ovni.

 

Nick Redfern: En "UFOs and Combustion", Redfern investiga casos de CHS relacionados con ovnis. Describe que la CHS podría ser causada por una forma de energía desconocida emitida por los ovnis.

 

Philip Corso: En "The Day After Roswell", Corso describe casos de CHS relacionados con ovnis. Y que esta podría ser resultado de experimentación extraterrestre.

 

Bob Lazar: En entrevistas, Lazar ha mencionado la conexión entre CHS y tecnología extraterrestre. Que podría ser causada por la exposición a energía desconocida.

 

David R. Saunders: En "UFOs? Yes!", Saunders investiga casos de CHS relacionados con ovnis. Dice que podría ser resultado de una interacción entre humanos y entidades extraterrestres.

 

Harley D. Rutledge: En "Project Identification", Rutledge describe casos de CHS relacionados con ovnis. Explica que podría ser un fenómeno natural influenciado por la actividad ovni.

 

Bruce Maccabee: En "UFO-FBI Connection", Maccabee investiga casos de CHS relacionados con ovnis. Que es el resultado de una forma de energía desconocida.

 

Stanton T. Friedman: En "Top Secret/Majic", Friedman describe casos de CHS relacionados con ovnis. Y que es el resultado de experimentación extraterrestre.

Para muchos investigadores, las víctimas de Combustión Humana Espontánea (CHS) están expuestas a energías de índole desconocidas, que pueden ser emitidas tanto por objetos no identificados (ovnis) incluso a distancia de la víctima, como también en la presencia de entidades extraterrestres. Estas energías pueden alterar el estado natural de la química y la biología humana, desencadenando la CHS.

Además, se sugiere que la CHS podría formar parte de experimentos realizados por los alienígenas en humanos durante contactos, lo que plantea interrogantes sobre la intención, su intervención y el propósito de estas entidades.

La CHS también se relaciona con la conciencia humana y la percepción de la realidad, sugiriendo que la conexión con entidades extraterrestres puede influir en la psique humana. Esto se vincula con fenómenos psi, como:

 

- Telequinesis: capacidad para mover objetos con la mente.

- Clarividencia: percepción de información no accesible a los sentidos convencionales.

 

Estos fenómenos psi podrían permitir un enlace con entidades extraterrestres, facilitando la comunicación y la interacción. Sin embargo, esto requiere un estado propicio o alterado de conciencia, lo que puede llevar a:

 

- Portales dimensionales: aperturas en el tejido del espacio-tiempo que permiten viajar entre realidades.

 

La CHS podrían estar relacionada con la apertura de estos portales dimensionales, lo que plantea interrogantes sobre la naturaleza de la realidad y la conexión entre humanos y entidades extraterrestres.

 

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