"FUEGO DESDE LO DESCONOCIDO: LA COMBUSTIÓN ESPONTANÉA HUMANA EN EL CONTEXTO DE LOS FENÓMENOS OVNI Y ENTIDADES SOBRENATURALES"
Desde tiempos inmemoriales, en el origen de civilizaciones
se ha descrito el misterioso y desconcertante tema de la combustión humana,
incluso en textos bíblicos es mencionado que se tiene registro de casos de SHC (autocombustión
humana), pero no todos fueron cuidadosamente analizados, contabilizados y que
no se desacredite su existencia “ paranormal”, en este articulo dedicaremos un
breve análisis del mismo y su relación con entidades alienígenas, con objetos
voladores no identificados y luces en el cielo, incluso describir casos con
este tipo de pruebas y lo que dicen algunos investigadores y científicos sobre
el tema.
El término combustión espontánea humana (SHC por sus siglas
en inglés: Spontaneous Human Combustion) se utiliza para describir el concepto
de la combustión de un cuerpo humano vivo (o recientemente fallecido) sin una
fuente externa aparente de ignición, y en el cual dicho cuerpo queda reducido a
cenizas casi en su totalidad. También se utiliza la abreviatura CHE y los
términos Ignición espontánea humana, combustibilidad humana extraordinaria,
combustibilidad humana preternatural y menos frecuentemente autocombustión
humana.
Aunque existen multitud de hipótesis sobre la combustión
espontánea, el consenso científico actual es que los casos de SHC involucran
fuentes externas de ignición que han sido pasadas por alto en conjunto con el
efecto mecha, en el que la ropa o algún tipo de tela que cubre un cuerpo
empieza a arder lentamente por efecto de una chispa o llama tenue, incluso por
causa de la estática sobre telas sintéticas, de poliéster o de seda que son las
que mayormente pueden absorber mayor energía de fricción estática producidas
por una fuerza geomagnética externa, a esto se lo engloba en llamar efecto
mecha. Mientras la tela arde, la grasa corporal se derrite y es absorbida por
la misma ropa o tela ya carbonizada, lo que actúa como la mecha de una vela,
produciendo así una llama suave y estable. Este tipo de llama puede arder por
horas y carbonizar las partes del cuerpo en contacto con la tela sin llegar a
afectar el resto del cuerpo, pero cabe aclarar que esto no se pudo probar en
casi una mayoría de casos inexplicables en la recopilación de todos los
acreditados de ser nombrados como de autocombustión humana y que tuvieran relación
con el efecto mecha como sostiene la ciencia.
El anatomista danés Thomas Bartholin se le atribuye la redacción
del primer relato escrito de combustión humana espontanea. En 1663, describió como
una mujer en Paris “descendió entre cenizas y humo mientras dormía. El colchón
de paja en el que dormía no había sido estropeado por el fuego.
En 1673, un francés llamado Jonás Dupont publico una
colección de casos de combustión espontanea en su obra “De Incendiis Corporis
Humani Spontaneis”.
Cabe aclarar según especialistas en el tema que para que un
objeto se queme debe de cumplir tres requisitos ineludibles:
En primer lugar, el cuerpo debe de calentarse hasta una temperatura de ignición, el punto que se incendiara sin exponerse a una llama o chispa externa. Si el calor que se acumula dentro del objeto no puede escapar, y si esta expuesto a un flujo constante de oxigeno que no es lo suficientemente rápido como para enfriarlo, se preparará el escenario para una ignición espontanea. Y se sabe que esto le puede pasar a ciertos objetos inanimados.
El uso del término "combustión humana espontánea"
se refiere a la muerte por fuego que se origina sin una fuente externa aparente
de ignición; la creencia consiste en que el fuego comienza dentro del cuerpo de
la víctima. Esta idea y el término "combustión humana espontánea"
fueron propuestos por primera vez en 1746 por Paul Rolli, miembro de la Royal
Society, en un artículo publicado en Philosophical Transactions sobre la
misteriosa muerte de la condesa Cornelia Zangheri Bandi. El 21 de marzo de
1731, la condesa se encontraba «embotada y con pesadez» durante la cena. La
criada la acompañó a su habitación y, al día siguiente, al no levantarse a la
hora habitual, fue a despertarla y encontró los restos de la condesa.
Según el relato, la habitación se encontraba llena de
hollín. El cuerpo de la condesa había sido reducido a un montón de cenizas que
se encontraba a poco más de un metro de la cama, aunque sus piernas y parte de
su cabeza se encontraban relativamente intactas. La cama y el resto del
mobiliario no habían sido afectados por el fuego, pero estaban cubiertas por
una capa grasienta y maloliente. En el suelo se encontró una lámpara de aceite
cubierta de cenizas, pero sin aceite. La forma en la que se encontraron las
sábanas parecía indicar que la condesa se había levantado en algún momento de
la noche.
Escribiendo en The British Medical Journal en 1938, el
forense Gavin Thurston describe el fenómeno diciendo que este
"aparentemente atrajo la atención no solo de la profesión médica sino
también del laicado hace cien años" (refiriéndose a un relato ficticio
publicado en 1834 en el círculo de Frederick Marryat).
¡En su libro de 1995 “Ablaze!", Larry E. Arnold,
director de ParaScience International, escribió que en ese momento existían
alrededor de 200 informes de combustión humana espontánea en todo el mundo
durante un período de alrededor de 300 años.
El tema recibió cobertura en el British Medical Journal en
1938. Un artículo de L. A. Parry citó un libro publicado en 1823 con título
"Medical Jurisprudence" (Jurisprudencia médica), que afirmaba que los
puntos en común entre los casos registrados de combustión humana espontánea
incluían las siguientes características:
Los casos registrados tienen estas cosas en común:
El cuerpo no se ha quemado espontáneamente, sino que alguna
sustancia encendida ha entrado en contacto con él.
Las manos y los pies suelen caerse.
El fuego ha causado muy pocos daños a las cosas combustibles
en contacto con el cuerpo, ni con objetos externos.
La ignición ha dejado tatuadas marcas de la forma del cuerpo
en el lugar de la ignición. Pues la ciencia no pudo explicar las manchas de
grasa que quedan incluso impregnadas en paredes y techos tras la combustión espontánea
humana.
La combustión del cuerpo ha dejado un residuo de cenizas
grasientas y fétidas, de olor muy desagradable y penetrante. En algunos casos también
se reporto olor a rosas o a flores fuerte después de encontrar el cuerpo
consumido y sin vida.
En la mayoría de los casos atribuidos a la SHC, las víctimas
han sido encontradas totalmente reducidas a cenizas en su vivienda, aunque la
habitación y los objetos a su alrededor presentan poco o ningún daño causado
por fuego. En ocasiones, el fuego ha consumido completamente la mayor parte del
cuerpo a excepción de algunas partes, quedando entre los restos fragmentos de
hueso e incluso pies o brazos incluso hasta la ropa ha quedado casi intacta con
signo de partes quemadas, como si esa fuente de calor afectará internamente a
la combustión del cuerpo y no a la ropa.
El estado de los restos de estas personas es muy diferente
de aquel en que comúnmente se encuentran los restos de personas víctimas de
incendios domésticos, cuyos cuerpos no se reducen a cenizas, sino que
permanecen completos, si bien carbonizados, y presentando incluso tejidos
intactos.
Se tomo en cuenta también el origen químico orgánico con una
rápida subida de temperatura y de estallar en llamas por causa por ejemplo del
gas metano acumulado en los intestinos de la persona, sabemos que el gas metano
es un gas inflamable producido por bacterias intestinales y este es encendido
por enzimas (proteínas del cuerpo que actúan como catalizadores para inducir o
acelerar reacciones químicas orgánicas), pero este factor no tiene sustento
porque si vamos a mamíferos de gran porte como puede ser un elefante, una ballena,
o una vaca que producen más metano que un ser humano, jamás se reportó un caso
de combustión animal por esta causa, pero si en Rusia hubo una caso en la inhóspita
Siberia sin difusión alguna, un caso “paranormal” que mereció ser investigado
pero al parecer todo quedo en el absoluto silencio obligado por el secretismo
de la KGB de aquel entonces, de haberse encontrado un perro calcinado en medio de un bosque y con la mitad de su
cuerpo como si hubiera sufrido algún tipo de combustión similar a la de los
casos de humanos y la otra mitad de su cuerpo cubierto con un material que era
muy parecido al aluminio, como si algo desde el aire en lo alto lo hubiera cubierto
con este metal en forma líquida y a elevadas temperaturas que al contacto con
el cuerpo se solidifico, por supuesto este relato forma parte de los tantos
archivos clasificados secretos de la KGB de los años 50.
También dentro de la química orgánica no se descarto el
proceso de cetosis que se produce cuando el cuerpo no tiene carbohidratos para
quemar o mejor dicho glucosa, esto quedo desmentido que libera acetona que es
altamente inflamable incluso en pequeñas fuentes, porque hoy día sabemos
perfectamente como funciona la cetosis orgánica y los beneficios que trae para
la salud tal como la reducción de inflamación y la mejor sensibilidad a la
insulina entre otros, y esto último a la hora de hablar de autocombustión humana
cuenta.
La existencia de este fenómeno desde que se conoce se contabiliza
alrededor de unos 700 casos desde el siglo XVIII hasta la fecha. Sin embargo,
en la mayoría de los casos apenas hubo una intervención con una investigación
seria y detallada sobre las circunstancias que lo rodearon, y muchos de ellos
se basan en testimonios de segunda o tercera mano y se carece de datos tan
básicos como el nombre de la víctima o la fecha del incidente, o se escribe el
reporte y queda archivado bajo otras causas que no son con las que se han
encontrado los cuerpos.
Debemos enfatizar que nadie ha probado o refutado de manera concluyente el porque de la autocombustión humana. La mayoría
de los científicos dicen que hay explicaciones mas probables para lo que sucedió
a quienes murieron en estas condiciones en los casos de SHC. La ciencia se lava
las manos dando por sentado que en su mayoría los casos de SHC son porque se
produjo el efecto mecha a causa de influencia del alcohol o por ser fumadores
las victimas o que eran personas ancianas o obesas con dificultad de movilidad
y que no pudieron escapar del fuego. La comunidad científica ve con escepticismo
la validez de la combustión humana espontanea. Pero sin embargo se a demostrado
que algunos objetos pueden estallar en llamas sin una fuente de calor externa.
Un ejemplo es el de una pila de trapos aceitados juntos en un recipiente
abierto, como un balde, A medida que el oxigeno del aire llega a los trapos,
puede elevar lentamente la temperatura interna lo suficiente como para encender
el aceite inflamable. También se sabe que montones húmedos de heno o de paja se
queman espontáneamente, cuando se descomponen, los microbios y bacterias que
viven en su interior pueden generar suficiente calor como para encender una
chispa.
Investigación científica
Se han realizado diversas investigaciones relacionadas al
tema tanto para evaluar la plausibilidad de fenómenos como para encontrar
posibles explicaciones del mismo.
Un estudio de 2002 realizado por Angi M. Christensen de la
Universidad de Tennessee incineró muestras sanas y osteoporóticas de huesos
humanos y comparó los cambios de color y la fragmentación resultantes. El
estudio encontró que las muestras de hueso osteoporótico "mostraban
constantemente más decoloración y un mayor grado de fragmentación que las
sanas". El mismo estudio encontró que cuando se quema tejido humano, la
llama resultante produce pequeñas cantidades de calor, lo que hace poco probable
que el fuego se propague a partir del tejido quemado hacia otros materiales
cercanos.
Investigaciones de Nickell y Fischer
En 1984, el investigador científico Joe Nickell y el
analista forense John F. Fischer llevaron a cabo un extenso proyecto de
investigación de dos años, que involucró la revisión de treinta casos
históricos de presunta SHC. Su extenso informe de dos partes se publicó en la
revista de la Asociación Internacional de Investigadores de Incendios
Provocados, así como formando parte de un libro sobre temáticas
sobrenaturales.
Nickell ha escrito con frecuencia sobre el tema, ha hecho
apariciones en documentales de televisión, realizado investigaciones
adicionales y dado conferencias en la Academia de Ciencias del Fuego del Estado
de Nueva York en Montour Falls, Nueva York, como instructor invitado.
Las investigaciones de Nickell y Fischer, analizaron casos
de los siglos XVIII, XIX y XX, y mostraron que los cuerpos quemados estaban
cerca de fuentes plausibles de ignición: velas, lámparas, chimeneas, etc. Tales
fuentes a menudo se omitieron de los relatos publicados de estos incidentes,
presumiblemente para profundizar el aura de misterio que rodeaba una muerte
aparentemente "espontánea". Las investigaciones también encontraron
que había una correlación entre las supuestas muertes de SHC y la intoxicación
de la víctima (u otras formas de incapacitación) que posiblemente podrían haber
causado que fueran descuidados e incapaces de responder adecuadamente a un
accidente. Donde la destrucción del cuerpo no fue particularmente extensa, una
fuente primaria de combustible podría haber sido plausiblemente la ropa de la
víctima o una cubierta como una manta o un edredón.
Sin embargo, en los casos en los que la destrucción es
extensa, existen fuentes de combustible adicionales involucradas, como relleno
de sillas, revestimientos para pisos, el propio piso y otras similares. Los
investigadores describieron cómo dichos materiales ayudaron a retener la grasa
derretida, lo que provocó que una mayor parte del cuerpo se quemara y
destruyera, produciendo aún más grasa licuada, en un proceso cíclico conocido
como "efecto mecha" o "efecto vela".
Según la investigación de Nickell y Fischer, los objetos
cercanos a menudo permanecían intactos porque el fuego tiende a arder hacia
arriba, pero arde lateralmente con cierta dificultad. Los incendios en cuestión
son relativamente pequeños, logrando una destrucción considerable por el efecto
de la mecha, y los objetos relativamente cercanos pueden no estar lo
suficientemente cerca como para incendiarse (al igual que uno puede acercarse a
una fogata modesta sin quemarse). Al igual que con otros misterios, Nickell y
Fischer advierten contra "una explicación única y simplista para todas las
muertes por quemaduras inusuales", y en su lugar instan a investigar cada
caso "sobre una base individual".
Experimentos de J.D. De Haan.
Si bien el efecto mecha logra explicar el origen de la
fuente de combustión, el hecho de que los huesos se reduzcan a cenizas
presentaba un misterio. Incluso en los modernos crematorios, que trabajan con
temperaturas de 870-980 °C, los huesos no se consumen completamente y tienen
que ser molidos. Los experimentos de J.D. De Haan, del Instituto Criminalista
de California, lograron demostrar que, aunque esta temperatura es mucho menor
que la utilizada en hornos crematorios, en estos la temperatura está optimizada
para incinerar un cuerpo en poco tiempo, y temperaturas menores pueden
conseguir el mismo efecto si actúan durante bastante tiempo.
J. D. De Haan, experto forense en incendios y autoridad
sobre el efecto mecha, ha estudiado, explicado y reproducido el efecto con
éxito y divulgado sus experimentos en documentales para la BBC y National
Geographic Channel.
En el experimento de, De Haan, un cerdo fue envuelto en una
manta y situado en una habitación simulada. Se vertió una pequeña cantidad de
gasolina sobre la manta para iniciar el fuego. Tras prender la gasolina, los
investigadores dejaron arder la manta por sí misma. La temperatura del fuego
fue medida regularmente y era de solo unos 800 °C. A medida que el fuego
quemaba la piel del cerdo, su grasa subcutánea se derretía, fluyendo hasta la
manta. La médula ósea, que contiene gran cantidad de grasa, también contribuyó
al fuego. El mobiliario de alrededor no sufrió daños, aunque se fundió la
carcasa de plástico de un televisor situado sobre un aparador. El fuego hubo de
ser apagado manualmente después de siete horas, cuando la mayor parte del
cuerpo del cerdo había sido reducida a cenizas.
Con este experimento, los investigadores de la BBC
explicaron las siguientes características de la combustión espontánea:
El fuego está altamente localizado: las llamas tenían menos
de 50 cm de alto, por lo que el fuego normalmente no se propaga a los muebles
cercanos.
El cuerpo resulta severamente quemado: el fuego,
relativamente no muy caliente, puede arder durante un largo periodo de tiempo,
como ocurrió, al ser alimentado por la propia grasa corporal de la víctima, lo
que explica por qué el cuerpo puede arder durante tanto tiempo.
Los electrodomésticos situados sobre aparadores o similares
no se incendian: el fuego calentó continuamente el aire y produjo una corriente
de convección, pero los objetos circundantes no se quemaron, fueron solamente
afectados como en los escenarios conocidos: derretimientos de plásticos, etc.
Explicaciones sugeridas
"El consenso científico establece que los incidentes
que aparentan ser combustión espontánea humana en realidad tuvieron una fuente
externa de ignición. Además, la combustión humana espontánea sin una fuente de
ignición externa es extremadamente improbable. No obstante, varias hipótesis
pseudocientíficas han sido propuestas para explicar cómo podría ocurrir la
combustión humana espontánea sin una fuente de llama externa."
La explicación más probable de la mayoría de los casos es el
efecto mecha, en el que la ropa o algún tipo de tela que cubre un cuerpo
empieza a arder lentamente por efecto de una chispa o llama tenue. Mientras la
tela arde, la grasa corporal se derrite y es absorbida por la misma ropa o tela
ya carbonizada, lo que actúa como la mecha de una vela, produciendo así una
llama suave y estable. Este tipo de llama puede arder por horas y carbonizar
las partes del cuerpo en contacto con la tela sin llegar a afectar el resto del
cuerpo. Sin embargo esto no ha sido probado en todos los casos ni es un
particular de recurrencia en los casos.
Benjamin Radford, escritor científico y editor adjunto de la
revista científica Skeptical Inquirer, pone en duda la plausibilidad de la
combustión humana espontánea: "Si la SHC es un fenómeno real (y no el
resultado de una persona anciana o enferma estando demasiado cerca de una
fuente de ignición), ¿por qué no ocurre con más frecuencia? Hay 5 mil millones
de personas en el mundo [ hoy
en 1987 ] y, sin embargo,
no vemos informes de personas que se incendian mientras caminan por la calle,
asisten a partidos de fútbol o toman un café en un Starbucks local".
Explicaciones paranormales.
Larry E. Arnold en su libro "Ablaze!" de 1995
propuso una nueva partícula subatómica, a la que llamó "pirotrón".
Arnold también afirma que la inflamabilidad de un cuerpo humano podría aumentar
por ciertas circunstancias, como el aumento de alcohol en la sangre. Propuso
además que el estrés extremo podría ser el desencadenante que inicia muchas
combustiones. Y que, según él, posible que este proceso no utilice oxígeno
externo para propagarse por todo el cuerpo, ya que puede no ser una reacción de
"oxidación-reducción"; sin embargo, no propone ningún mecanismo de
reacción alternativo. El investigador Joe Nickell ha criticado las hipótesis de
Arnold por basarse en pruebas selectivas y argumentos de ignorancia. En 1996,
en un artículo de Fortean Times, Ian Simmons dijo al respecto: "No hay,
sin embargo, ninguna evidencia para tal partícula e inventarla simplemente para
explicar la combustión espontánea no es buen candidato para explicar el
fenómeno".
En su libro "Fire from Heaven" de 1976, el
escritor británico Michael Harrison sugiere que la SHC está relacionada con la
actividad poltergeist porque, argumenta, "la fuerza que activa el
'poltergeist' se origina y es suministrada por un ser humano". Dentro del
resumen final, Harrison escribe: "la SHC, fatal o no fatal, pertenece a la
amplia gama de fenómenos poltergeist".
John Abrahamson sugirió que la existencia de rayos
globulares podría explicar la combustión humana espontánea. "Esto es solo
circunstancial, pero la carbonización de las extremidades humanas que se
observa en varios casos de relámpagos es muy sugerente de que este mecanismo
también puede haber ocurrido donde las personas han sufrido quemaduras en las
extremidades", dice Abrahamson.
John E. Heymer escribió en 1996 un libro titulado The
Entrancing Flame (en inglés «La llama fascinante») en el cual, tras examinar
varios casos, afirma haber llegado a la conclusión de que "las víctimas de
combustión espontánea son personas solitarias que caen en trance inmediatamente
antes de la incineración". Heymer sugiere que, en estas personas con
desequilibrios emocionales, un proceso psicosomático puede disparar una
reacción en cadena liberando hidrógeno y oxígeno dentro del cuerpo, detonando
una reacción en cadena de explosiones mitocondriales. Las teorías de Heymer han
encontrado muy poco apoyo y considerables críticas, por ejemplo, Ian Simmons,
crítica él y los argumentos de Heymer de la siguiente manera: «Parece estar
bajo la ilusión de que el hidrógeno y el oxígeno existen como gases en la
mitocondria celular y por lo tanto vulnerables a la ignición, que, de hecho, no
es el caso».
Relación con entidades demoniacas y ataques que son el
desenlace de SHC
Muchos asumen que sólo fuerzas supernaturales o exóticas
pueden explicar la razón para que, por ejemplo, se encuentre a menudo una
pierna sin quemaduras, mientras que el resto del cuerpo está completamente
quemado.
El psiquiatra Richard Gallagher podría ser perfectamente la
versión real del padre Damien Karrax, interpretado a la perfección por el actor
Jason Miller. Como él, Gallagher ha atendido más de 100 casos de posesiones
demoníacas en los últimos 25 años. Estas bodas de plata luchando contra el
demonio en el corazón del mundo occidental.
A lo largo de su dilatada carrera como psiquiatra y hombre
de ciencias, ha tratado a casi 25.000 pacientes cuyos síntomas no tenían nada
que ver con Satanás y sí con el cerebro o las enfermedades mentales. Sin
embargo, muchos de los casos de sospechosa posesión demoníaca han sido
transferidos a él por sacerdotes y hombres de fe. Como el padre Karrax,
Gallagher es una persona que pulula en ambos terrenos: el de la psiquiatría y
el de la fe.
Gallagher establece dos tipos de casos relacionados con el
asunto. Están las "posesiones", en las que "un espíritu maligno
controla a una persona", y las "opresiones", en la que
"dicho espíritu maligno ataca y sabotea a su presa, e incluso Gallagher ha
llegado a tocar el tema de la relación de ataques demoniacos con el de la SHC (combustión
humana espontanea), pero nunca tomará su personalidad". Pero lo que todo
el mundo seguramente se esté preguntando: ¿Cómo se llega hasta ahí? ¿Cuál es la
causa? "No es aleatorio, en absoluto: siempre hay una causa discernible.
La más común es que hayas recurrido al mal o al ocultismo. Y, de forma
paradójica, cuando intentas alejarte de ello, el mundo demoníaco ya tiene una
influencia directa sobre ti. Incluso puedes haber hecho un pacto con Satanás y
al intentar salir, eres castigado. Esta es la razón más común por la que las
personas son atacadas por algo así", sentencia, asi asegura este
reconocido psiquiatra educado en la Ivy League, y producto de la universidad de
medicina de Yale.
Ejemplos notables
Uno de los primeros casos documentados fue el de Nicole
Millet en 1725. La mujer tenía problemas de alcoholismo y en esta ocasión su
marido fue acusado de su asesinato.
Cornelia Bandi de Cesena: que, en 1731, a la edad de sesenta
y dos años, fue encontrada en su habitación casi completamente reducida a
cenizas. De ella sólo quedaban tres dedos, la parte frontal del cráneo y las
piernas. Ninguno de los muebles de la habitación estaba quemado, pero gran
parte de ellos estaban cubiertos por una capa grasienta y maloliente. La
disposición de las sábanas sugiere que la condesa se despertó en algún momento
de la noche y no volvió a dormirse. Esta extraña historia se menciona en el
prefacio del libro Casa desolada, del escritor británico Charles Dickens.
El 2 de julio de 1951, Mary Reeser: una mujer de 67 años,
fue encontrada incinerada hasta la muerte en su casa después de que su casera
se diera cuenta de que el pomo de la puerta de la casa estaba inusualmente
caliente. La dueña notificó a la policía y al entrar a la casa encontraron los
restos de Reeser completamente quemados hasta convertirse en cenizas, con solo
una pierna restante. La silla en la que estaba sentada también fue destruida.
Reeser tomaba pastillas para dormir y también fumaba. A pesar de su
proliferación en la cultura popular, la investigación contemporánea del FBI
descartó la posibilidad de que fuera un caso de SHC. Una teoría común era que
estaba fumando un cigarrillo después de tomar pastillas para dormir y luego se
quedó dormida mientras sostenía el cigarrillo encendido, lo que podría haber
encendido su vestido, lo que finalmente la llevó a la muerte. Su nuera dijo:
"El cigarrillo se le cayó en el regazo. Su grasa era el combustible que la
mantenía ardiendo. El piso era de cemento y la silla estaba sola. No había nada
a su alrededor para quemar".
Helen Conway, una mujer de 51 años: fue encontrada
incinerada en su sillón, el 8 de noviembre de 1964, en Upper Darby,
Pensilvania, a excepción de sus dos piernas intactas (tras una investigación,
la foto fue tomada una vez que el torso había sido retirado por el personal de
la ambulancia, y se cree que la combustión se produjo al quedarse dormida con
el cigarrillo encendido, por lo que este caso no puede ser válido de ser C. H.
E.).
Robert Francis Bailey: un vagabundo de 64 años, fue
encontrado en un edificio abandonado de Lambeth, Londres, el 13 de septiembre
de 1967. El oficial de bomberos Jack Stacey describiendo la escena, dice:
"Él tenía una raja de cuatro o cinco pulgadas en el estómago donde se
había abierto y las llamas salían de la raja del estómago, como un
soplete".
Margaret Hogan: una viuda de 89 años que vivía sola en una
casa en Prussia Street, Dublín, Irlanda, fue encontrada quemada casi hasta el
punto de destrucción total el 28 de marzo de 1970. Las flores de plástico en
una mesa en el centro de la habitación se habían reducido a líquido y un
televisor con una pantalla derretida estaba a 12 pies del sillón en el que se
encontraron los restos de ceniza; fuera de esos ejemplos, los alrededores
estaban casi intactos. Sus dos pies y ambas piernas por debajo de las rodillas
no sufrieron daños. Un pequeño fuego de carbón ardía en la chimenea cuando un
vecino salió de la casa el día anterior; sin embargo, no se pudo encontrar
conexión entre este fuego y el que causó la muerte de la Sra. Hogan. Una
investigación, realizada el 3 de abril de 1970, registró la muerte por
quemaduras, con la causa del fuego catalogada como "desconocida".
1977 Ginette Kazmierczak: madre soltera del pueblo lorenés
de Uruffe, fue encontrada calcinada en su dormitorio. Sólo tenía intactos los
brazos y las piernas.
El 24 de noviembre de 1979: durante: el fin de semana de
Acción de Gracias, Beatrice Oczki, una mujer de 51 años, fue encontrada
calcinada en su casa en el pueblo de Bolingbroke, Illinois, Estados Unidos.
Henry Thomas, un hombre de 73 años: fue encontrado quemado
vivo en la sala de estar de su casa de Rassau en Ebbw Vale, Gales del Sur, en
1980. Todo su cuerpo estaba incinerado, dejando solo su cráneo y una parte de
cada pierna debajo de la rodilla. Los pies y las piernas todavía estaban vestidos
con calcetines y pantalones. La mitad de la silla en la que había estado
sentado también quedó destruida. Los agentes forenses de la policía llegaron a
la conclusión de que la incineración de Thomas se debió al efecto mecha.
El 8 de enero de 1985, Jacqueline Fitzsimon: adolescente
británica, de 17 años se encontraba a las afueras del Halton Tecnical College,
donde estudiaba cocina. De improviso manifestó sentirse mal y dijo tener una
sensación “de fuego en la espalda”. Poco minutos después más de ocho personas
la vieron comenzar a arder, sin ninguna explicación. Sus compañeros lograron
apagar las llamas, que incluso habían invadido su cabello. Jacqueline fue
llevada de emergencia al hospital con el 18% de su cuerpo lleno de graves
quemaduras. Luego de 15 días de terapia intensiva, Jacqueline falleció producto
de las heridas de quemadura.
Bombero George I. Mott: El 26 de marzo de 1986, George
Irving Mott un bombero jubilado de 58 años, murió quemado en su casa en las
afueras de Crown Point, Nueva York. Su cuerpo fue consumido junto con el
colchón en el que estaba acostado, un cráneo increíblemente reducido y un trozo
de caja torácica. Los investigadores de incendios sugirieron que la muerte fue
causada por un arco eléctrico que salió disparado de un tomacorriente y prendió
fuego a Mott, o por una fuga de gas. Algunos creen que su alcoholismo y su
tabaquismo excesivo podrían haber contribuido a ello; no llevaba su máscara de
oxígeno y se encontraron cerillas apagadas cerca de la máquina de oxígeno.70
Barry Soudain, de 44 años: fue encontrado calcinado el 28 de
diciembre de 1987 en la cocina de su casa de Folkestone, Inglaterra. No había
señales de combustible en la escena y la cocina en la que yacía permaneció
indemne.
En diciembre de 2010: la muerte de Michael Faherty, un
hombre de 76 años en el condado de Galway, Irlanda, fue registrada como
"combustión espontánea" por el forense. El médico, Ciaran McLoughlin,
hizo esta declaración en la investigación de la muerte: "Este incendio fue
investigado a fondo y he llegado a la conclusión de que esto encaja en la
categoría de combustión humana espontánea, para la cual no hay una explicación
adecuada".
2020: el cadáver de una mujer de 55 años aparece
parcialmente calcinado en su domicilio de Villiers-sur-Marne, en el
Val-de-Marne, y la investigación concluye que se trata de un accidente
doméstico.
El caso de Jean Lucille Saffin en 1982: una mujer con
discapacidad mental estaba sentada con su anciano padre en su casa de Edmonton,
en el norte de Londres. Para horror de sus padres, la parte superior del cuerpo
de Jeannie de repente quedo envuelta en llamas. La estufa estaba apagada y no
se pudieron encontrar ni humo ni daños por incendio en ningún lugar de la
habitación. Incluso la silla de madera que estaba sentada la mujer se salvo
completa sin sufrir un solo indicio de fuego. Saffin y su yerno Donald Carroll,
lograron apagar el incendio, pero después de una breve estancia en el hospital,
Jeannie murió a causa de las quemaduras de tercer grado. ¿se quemó sin previo
aviso?
Los creyentes creen que sí, pero algunos analistas forenses
se preguntaron si una braza insignificante de la pipa de su padre encendió la
ropa de Jeannie pero lo misterioso de esto que su ropa estaba intacta como si
el fuego jamás la hubiera tocado.
2013: se sospechó de un caso de combustión humana espontánea
en Oklahoma. El caso de Danny Vanzandt, de 65 años de edad, en Oklahoma, Condado
de Sequoyah el 16 de 2013 se encontraron los restos carbonizados casi por
completo de un hombre en la cocina que ardio por más de 11 horas, pero que no
había ningún otro daño hecho a la casa. El Sheriff Lockhart pasó cerca de 20
años como investigador de incendios provocados en el Fort Smith, Arkansas
Police Department, antes de retirarse a postularse para Sheriff en el Condado
de Sequoyah. Lockhart dijo que nunca había visto nada igual. Dijo que no
parecía que se haya utilizado ningún acelerador y sólo el piso de abajo del
cuerpo Vanzandt fue dañado.
Lockhart dijo que sus restos han sido enviados a la oficina
del Médico Forense en Tulsa para su análisis.
Lockhart dijo que Vanzandt era un alcohólico y fumador. Pero
KFSM informa que Lockhart dijo que el cuerpo de Vanzandt fue quemado en una
forma que era incompatible con un fuego iniciado por accidente, como dejar caer
un cigarrillo encendido.
El 12 de noviembre de 1.974 Jack Angel: estaba atravesando
Savannah en Georgia, Jack era un hombre que poseía una buena salud, vendía ropa
y utilizaba una caravana en ocasiones, para desplazarse.
Esa noche, había aparcado la caravana, en el aparcamiento de
un hotel, donde debería haber dormido, pero a causa de una equivocación, su
habitación no estaba libre, por lo que Jack decidió dormir en la caravana, y
despertarse al día siguiente, para encontrarse con un cliente, después de
haberse puesto el pijama, Jack se tumbó en el sofá cama y se durmió.
Cuando se despertó era la media noche y habían pasado cuatro
días, intentó sentarse y notó unas extrañas quemaduras en su cuerpo, que en
principio no le dolían.
La mano derecha estaba quemada en ambos lados, desde la
muñeca a la punta de los dedos, estaba completamente negra, como si se hubiese
cogido a un cable eléctrico incandescente. Tenía también un agujero en el
tórax, que parecía como si hubiese explotado, las piernas estaban quemadas
hasta los tobillos, por no hablar de la espalda, el pijama y la ropa de cama,
no tenían ninguna señal de quemadura.
Jack se vistió como pudo, no sentía dolor, pero se
encontraba en estado de shock, entró en el hotel y poco después se desvaneció.
La caravana se inspecciono de arriba abajo. No había señales
de incendio ni de quemaduras, se examinó incluso la instalación eléctrica, el
vehículo se desmanteló hasta las ruedas, sin encontrar nada extraño.
Ninguna de las heridas de Jack parecía haber sido provocadas
por la caravana, por la instalación eléctrica ni por ninguna otra causa
externa.
La combustión, para el asombro de los médicos, continuaba
expandiéndose hasta el antebrazo, en otras palabras, Jack se estaba quemando
desde el interior.
Finalmente tuvieron que amputarle el antebrazo, aunque Jack
consiguió sobrevivir, a una combustión espontánea humana.
Según la investigadora Sue Benford: “El cuerpo humano
contiene sustancias radiactivas, el potasio de nuestras células emite cerca de
41 millón de rayos gamma cada día, en condiciones normales el organismo
mantiene un equilibro, pero si sobre viene una enfermedad o un periodo de
estrés podríamos estar en peligro.
Si solo un rayo gamma, golpease un átomo de deuterio o de
agua pesada, el resultado es una verdadera “detonación nuclear”. El deuterio,
se encuentra en la mayor parte en la grasa y en poca cantidad en los otros
tejidos, la inflamabilidad de la grasa, es debido, al alto contenido de
hidrógeno que puede generar temperaturas críticas. Bastaría una pequeña
explosión intercelular, para provocar una reacción en cadena, en grado de
incendiar el cuerpo, en los casos más grave de auto combustión, el tronco
desaparece totalmente, esto es debido a que la grasa del hígado, contiene una
cantidad porcentual de deuterio doble o triple, respecto a las otras partes del
cuerpo”.
“Si al inicio de la combustión espontánea, existe una
reacción nuclear en el interior del organismo, deberíamos encontrar restos de
radiaciones neutrónicas en el entorno. Los neutrones, alteran todo aquello que
contiene hidrógeno en gran cantidad, como agua, plástico, cera y grasa.
Atraviesa materiales como el papel ha sucedido, a los vestidos de las víctimas
de Hiroshima y Nagasaki, la única explicación podría ser una explosión
nuclear”.
Antes la mayoría de casos de combustión humana espontanea
que no existe una explicación que aclaré el tema pues estamos ante una incógnita
absoluta, pues muchos investigadores han torcido sus conclusiones para un lado
en el cual no entra ni la ciencia ni la medicina sino en adentrarse en un
terreno absolutamente paranormal. En esto ultimo se han relacionado algunos
casos con la asociación de aducciones o encuentros con ovnis o entidades alienígenas,
además de la recopilación de pruebas por parte de testigos que han dicho haber
tenido algún tipo de contacto con seres extraterrestres y que luego habían sufrido
quemaduras por exposición a algún tipo de radiación o fuente de energía perjudicial
para el humano.
OVNIS y aliens investigadas por ufólogos:
Dr. J. Allen Hynek: En su libro "The UFO
Experience", Hynek menciona casos de CHS relacionados con ovnis. Sugiere
que la CHS podría ser causada por una forma de energía desconocida emitida por
los ovnis cuando los testigos tienen encuentros del cuarto tipo.
Dr. Jacques Vallée: En su libro "Dimensions: A Casebook
of Alien Contact", Vallée presenta casos de CHS relacionados con ovnis. Propone
que la CHS podría ser resultado de una interacción entre humanos y entidades
extraterrestres. Jacques Vallée: propone que existen tres niveles diferentes.
Hay un nivel físico, existe un nivel fisiológico, que es lo que les sucede a
las personas cuando se acerca a una de esas cosas en una situación cercana. Y
luego hay un nivel de creencia, el nivel mitológico o sociológico. En el nivel
físico, lo que sabemos hoy es que los OVNIs son mucha energía en un espacio
pequeño. En su libro llamado Confrontations en los que ha pasado por las
observaciones básicas de la luz y la energía de los OVNIs. Lo que sabemos es
que estos objetos presentan probablemente la energía de una pequeña planta
nuclear en un pequeño volumen. Y se manifiesta en la luz, en microondas y en
microondas pulsadas. Ahora, no sabemos mucho sobre qué microondas de pulso lo
hacen al cerebro humano. Así que pasé mucho tiempo mirando los efectos médicos.
Por ejemplo, en 1988, pasé dos semanas en Brasil, en el interior de Brasil,
desde Fortaleza, hasta el Amazonas, hablando con las personas que habían visto
los haz de luz, y habían sido heridos por haces de los OVNIs, con quemaduras
que incluso duraban en el tiempo. Y no hay duda de que haya mucha energía
concentrada, en una forma que no entendemos.
John Keel: En "The Mothman Prophecies", Keel
describe casos de CHS en relación con ovnis y entidades misteriosas. Explica que
la CHS podría ser un fenómeno paranormal relacionado con la actividad ovni.
Nick Redfern: En "UFOs and Combustion", Redfern
investiga casos de CHS relacionados con ovnis. Describe que la CHS podría ser
causada por una forma de energía desconocida emitida por los ovnis.
Philip Corso: En "The Day After Roswell", Corso
describe casos de CHS relacionados con ovnis. Y que esta podría ser resultado
de experimentación extraterrestre.
Bob Lazar: En entrevistas, Lazar ha mencionado la conexión
entre CHS y tecnología extraterrestre. Que podría ser causada por la exposición
a energía desconocida.
David R. Saunders: En "UFOs? Yes!", Saunders
investiga casos de CHS relacionados con ovnis. Dice que podría ser resultado de
una interacción entre humanos y entidades extraterrestres.
Harley D. Rutledge: En "Project Identification",
Rutledge describe casos de CHS relacionados con ovnis. Explica que podría ser
un fenómeno natural influenciado por la actividad ovni.
Bruce Maccabee: En "UFO-FBI Connection", Maccabee
investiga casos de CHS relacionados con ovnis. Que es el resultado de una forma
de energía desconocida.
Stanton T. Friedman: En "Top Secret/Majic",
Friedman describe casos de CHS relacionados con ovnis. Y que es el resultado de
experimentación extraterrestre.
Para muchos investigadores, las víctimas de Combustión
Humana Espontánea (CHS) están expuestas a energías de índole desconocidas, que
pueden ser emitidas tanto por objetos no identificados (ovnis) incluso a
distancia de la víctima, como también en la presencia de entidades
extraterrestres. Estas energías pueden alterar el estado natural de la química
y la biología humana, desencadenando la CHS.
Además, se sugiere que la CHS podría formar parte de
experimentos realizados por los alienígenas en humanos durante contactos, lo
que plantea interrogantes sobre la intención, su intervención y el propósito de
estas entidades.
La CHS también se relaciona con la conciencia humana y la
percepción de la realidad, sugiriendo que la conexión con entidades
extraterrestres puede influir en la psique humana. Esto se vincula con
fenómenos psi, como:
- Telequinesis: capacidad para mover objetos con la mente.
- Clarividencia: percepción de información no accesible a
los sentidos convencionales.
Estos fenómenos psi podrían permitir un enlace con entidades
extraterrestres, facilitando la comunicación y la interacción. Sin embargo,
esto requiere un estado propicio o alterado de conciencia, lo que puede llevar
a:
- Portales dimensionales: aperturas en el tejido del
espacio-tiempo que permiten viajar entre realidades.
La CHS podrían estar relacionada con la apertura de estos
portales dimensionales, lo que plantea interrogantes sobre la naturaleza de la
realidad y la conexión entre humanos y entidades extraterrestres.
ENCUENTROS DE MUNDOS







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